Ojalá pudiéramos ser breves, pero nuestra situación es complicada...

 
Venezuela es la puerta a Sur América. Localizada en la parte superior del continente, nuestro país ha sido bendecido con una geografía única y recursos que fueron en algún momento la envidia de la región. Teniendo esta locación privilegiada, fuimos el punto de reunión de muchas comunidades, habiendo recibido muchos inmigrantes que escaparon de otros países Europeos, Africanos e incluso Americanos que estuvieron en dificultades y situaciones de guerra. Nuestros ciudadanos son prueba fehaciente de la mezcla de diferentes sociedades y que tan bella esta union de culturas puede ser. 
 
 
Tristemente, lo que una vez fue un paraiso, se ha tornado en una pesadilla. Debido al manejo irresponsable y la ambición degradada de líderes que asaltaron los bienes del país, lo que una vez fue una sociedad pujante, ahora ha sido destruida. 
 
Después de 18 años de régimen Chavista, nuestra economía ha llegado a niveles insostenibles. Los oficiales del gobierno afiliados con el defunto ex-presidente Chavez y el ahora presidente Nicolás Maduro, han empleado medidas populistas que no están diseñadas para asegurar independencia económica. Ellos son incapaces de emplear un sistema que pueda proveer una salida de la debacle que ellos han creado, dejando a Venezuela como el país con la más alta inflación en el mundo. Han expropriado 95% de las compañías que alguna vez fueron privadas, incluyendo piezas claves del sistema de producción de alimentos. Haciendo esto, ellos han inutilizado las empresas debido a la inexperiencia y rechazo a compartir la experiencia laboral con compañías privadas que cultivaron y desarrollaron nuestra economía previamente.
 
Mas allá, casi desde que Chavez tomó el poder, el país ha mantenido un estricto pero muy corrupto sistema de control de cambio, que hace el proceso de importación de cualquier mercancía muy caro y difícil. Bajo la premisa del establecimiento de un régimen Socialista, ellos se empeñaron en establecer cualquier estrategia disponible para asegurarse en el poder, creando un estado paternalista que le quito al ciudadano común cualquier habilidad de crear y sostener iniciativas de trabajo independientes o la creación de pequeñas a medianas empresas que pudieran florecer en nuestra economía. así mismo, en su sed de controlar cualquier aspecto, el regimen hizo que las grandes compañías se ciñieran a requisitos imposibles y prácticas corruptas que han hecho que la mayoría de las corporaciones internacionales abandonaran sus operaciones y las compañías nacionales han cerrado hasta nuevo aviso.
 
Esto ha desencadenado en una debacle de tal magnitud que los Venezolanos que no han abandonado el país, tengan que sufrir cada día tratando de cumplir las tareas más comunes. Encontrar alimentos básicos como arroz, harina, café, azúcar, aceite, granos, leche, y productos protéicos como carne de res, pollo, o puerco, puede tomar horas o incluso días. Las personas hacen filas centenarias en las calles, para acceder los mercados controlados por el gobierno, para poder comprar lo que esté disponible. Encontrar algo tan elemental como pasta dental y papel de baño es extremadamente difícil, y la escasez de estos productos ha hecho que las autoridades demanden pruebas de embarazo o partidas de nacimiento para permitir la compra de pañales o formula de infantes. Productos de higiene femenina son casi un lujo, si pueden ser encontrados. Lo mismo puede ser dicho de anticonceptivos, antibióticos simples, analgésicos, y anti-alérgicos, al igual que una lista bastante larga de medicamentos e insumos que no pueden ser encontrados en las farmacias.
 
La situación ha forzado a los Venezolanos a acudir a medidas desesperadas. Algunos ahora buscan comida en bolsas de basura en las calles en nuestras ciudades, porque la comida disponible a la venta es muy cara. Pro ejemplo, una hamburguesa en un vendedor ambulante, la cual solía ser una comida usual para un trabajador en la ciudad, puede costar Bsf. 16,000. El sueldo mínimo está cerca de Bsf. 180,000. Esto significa que una simple comida cuesta cerca de 8% de ese salario.
 
Madres has sido forzadas a escoger entre alimentarse ellas mismas o sus hijos, y en muchos casos en el interior del país, niños han muerto producto de la falta de comida o medicinas para tratar malnutrición. Más recientemente, la tasa de asesinatos/suicidios se ha elevado ya que miembros mayores de familias con niños enfermos o en niveles críticos de pobreza han decidido terminar con sus vidas porque no pueden proveer solución a sus problemas. 
 
Para un país que apenas sobrepasa los treinta millones de habitantes, nuestra tasa de muertes anuales esta en las decenas de miles, y la tasa de muerte infantil es más alta que en Syria... un país que ha sido reconocido como una nación en guerra. Lamentablemente, nadie en la comunidad internacional con suficiente influencia ha prestado suficiente atención a nuestra situación para darse cuenta que nuestro país también esta inmerso en una guerra profunda y violenta. 
 
En este estado de desesperación, muchos se han ido a las calles a protestar y pedir que Nicolás Maduro salga de la presidencia. Muchos han adoptado prácticas violentas para tratar de proveer a sus familias. Secuestros se han tornado en una industria, los robos en las calles son extremadamente comunes, así como los robos a casas y saqueos a negocios.   
 
Otros grupos, avalados por el gobierno, han sido pagados y dotados para neutralizar las protestas, atacando a sus hermanos ciudadanos y ayudando a la increíblemente violenta Guardia Nacional Bolivariana a suprimir cualquier tipo de disidencia o protesta pacífica. 
 
En la situación actual, ningún miembro de las fuerzas armadas del país ha defendido ni tomado posición favorable a las protestas, ni confrontan al gobierno por sus acciones deplorables. Cientos han muerto en las numerosas protestas que han tomado lugar desde 2014 y que continúan sucediendo todos los días, y miles han sido heridos y acarcelados en medio de la situación. Los jóvenes han estado siendo asesinados en las calles o son desaparecidos, mientras ellos protestan para tratar de recuperar la idea de un país que ellos ni siquiera conocieron. La mayoría de ellos nacieron después de la llegada de Chavez al poder.
 
Cualquiera que ayude a la oposición es etiquetado como enemigo del Estado y son castigados. Esto se ha extendido a hospitales, clínicas, doctores, enfermeras y medicos de campo; ellos han sido atacados, heridos y las instalaciones han recibido ataques de gas lacrimógeno para castigarlos por ayudar a las personas heridas por las fuerzas del gobierno. Estos oficiales saquean los insumos médicos que estos hospitales puedan tener y no tienen ningún tipo de piedad por esos pacientes que estén siendo atendidos que no hayan estado relacionados con las protestas. 
 
Nuestros líderes de oposición han sido inhabilitados de cualquier poder que pudieran haber tenido. La Corte Suprema de Justicia - que es controlada por los Chavistas - ha despojado todo poder legislativo de la Asamblea Nacional, la cual había sido ganada por la oposición en las últimas elecciones. Así mismo, ha castigado a los líderes políticos sin prueba alguna de delito, más allá que su rechazo a las políticas gubernamentales. 
 
Para ocultar esta situación, el gobierno no solo ha tomado control casi completo de todos los medios de comunicación, pero también ha bloqueado toda ayuda humanitaria formal e informal (hasta donde ha podido), para que no haya evidencia de la tragedia diaria en Venezuela. La única ayuda que aun podemos recibir es aquella que viene a través de entidades privadas con conexiones Venezolanas, servicios puerta a puerta, o directamente a través de aquellos que se atreven a entregar la ayuda personalmente viajando a Venezuela. 
 
Es por esto que páginas como esta existen, para tratar de encontrar ayuda de cualquier forma posible. La situación cambia cada día; ayúdanos a cambiarla para mejor!